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LA FAMILIA KENNEDDY


JFK

BBC Mundo © Derechos Reservados


Los Kennedy: fama, glamour y tragedia
 
La familia Kennedy es uno de los clanes políticos más tradicionales y liberales de Estados Unidos
 
 

BBC Mundo.-El catálogo de muertes violentas entre los Kennedy se extiende durante más de cinco décadas, que han dejado en la opinión pública una mezcla de fascinación y horror por los avatares de esta familia 'irlandesa' de Nueva Inglaterra.

John Fitzgerald Kennedy era el presidente número 35 de EE.UU. cuando fue asesinado en Dallas hace 40 años.

Su hermano, Robert, a quien muchos consideraban un serio candidato a la presidencia de Estados Unidos, murió asesinado en junio de 1968 cuando celebraba la victoria en la elección primaria de California.

Pero ya antes, el destino le había sido adverso al clan Kennedy. En 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, murió el mayor de los hermanos cuando probaba un avión militar. Los historiadores consideran que Joe era el hijo que el patriarca Joseph estaba preparando para alcanzar un día la cima del poder en la Casa Blanca.

Kathleen, hermana de J.F. Kennedy, murió en 1948 víctima de un accidente aéreo. Otra hermana fue forzada por su padre a una lobotomía, intervención que la dejó atada a instituciones mentales el resto de su vida.

El hermano menor de JFK, Ted, arruinó sus posibilidades de llegar a la Casa Blanca una noche de 1969 cuando el automóvil que conducía se desbarrancó desde un puente. Su acompañante Mary Jo Kopechne murió atrapada en el vehículo, Kennedy asegura que hizo todo lo posible por rescatarla pese que no realizó la denuncia de lo ocurrido hasta la mañana siguiente.

El incidente tuvo lugar en la isla Chappaquiddick, cerca del exclusivo balneario de Martha's Vineyard en el noreste de EE.UU.

 
 

JFK

BBC Mundo © Derechos Reservados


El más duro golpe...
 

De los hijos del asesinado Robert, Michael murió en un accidente de esquí y David a causa de una sobredosis de drogas.

Finalmente tuvo lugar la tragedia que para muchos cerró toda posibilidad de que vuelva a haber un presidente en la familia Kennedy.

El hijo del presidente asesinado falleció junto a su esposa y su cuñada en 1999.
John John o JFK junior, el hijo del presidente asesinado, falleció junto a su esposa y su cuñada en un accidente aéreo ocurrido en 1999. La pequeña aeronave que pilotaba cayó en el Atlántico cuando se dirigía a Martha's Vineyard, el tradicional sitio de recreo de la familia.

La llamada "maldición" afectó también a integrantes más jóvenes del clan. Un sobrino de Ted fue acusado de violación aunque luego su caso resultó sobreseído.

Otros Kennedy tuvieron problemas con las drogas o debieron luchar contra el cáncer.

Pese a todo ello el clan mantiene una estatura mítica en la sociedad estadounidense y en buena parte del mundo.

Algo que, muchos apuntan, no ha podido alcanzar la familia del actual presidente George W. Bush, pese a que su padre fue también jefe de Estado, su abuelo senador y su hermano Jeb es gob

Bajo este melodramático título se esconde una muy buena biografía del clan más famoso de Estados Unidos.

Los autores, sin el apasionamiento de otras fuentes, se han acercado a relatar las andanzas de esta “familia real” americana y realizan un exhuastivo repaso a la historia familiar, desde la llegada del primer Kennedy a Estados Unidos (Patrick, 1823-1858), pasando por el verdadero alma mater y creador del clan, Joseph, los protagonistas de “Legado Kennedy”, Jack y Bobbie hasta llegar al desafortunado devenir de la ‘generación X’ de la familia, los hijos de JFK, RFK y Ted, marcada como generación maldita (drogas, alcohol, accidentes, juicios…).

El libro se centra en los aspectos de la familia, como organización, en el dia a dia de la ‘impronta kenndy’ y en su obsesión por la causa pública, especialmente por la presidencia de la nación; dejando de lado los hechos más conocidos (al tema del magnicidio de JFK solo le dedican una página) si no les sirven para estudiar cómo afecta a la propia familia. Pero sin olvidar los claroscuros de la era en la cual gobernaron el país, especialmente en lo relativo a la política exterior (crisis de los misiles, intentos de derrocar a Castro, guerra fría, Vietnam) o su empecinada guerra contra la Mafia, los sindicalistas más poderosos (Hoffa), o su (cuanto menos) ambigüa política en relación a los derechos civiles. Lllama la atención la importancia que en el libro se le concede a Robert “Bobbie” Kennedy (1925-1968), considerado por los autores el verdadero factotum de la ‘Nueva Frontera’.

Un libro muy bien documentado, fácil de seguir a pesar de la cantidad de personajes que aparecen en el y recomendable para los que quieran conocer más de cerca la historia de esta familia.

El presidente más joven ha dejado una marca en la historia. Aun habiendo estado en el poder poco tiempo, su muerte hizo que su figura se transformara en un mito, más allá de su actividad política.

La leyenda de un presidente
John Fitzgerald Kennedy nació en Brookline (Massachusetts) el 29 de mayo de 1917. Fue el segundo hijo del financiero Joseph P. Kennedy, embajador en Gran Bretaña durante el gobierno de Franklin D. Roosevelt. Su padre creó un imperio económico a partir del patrimonio heredado de su abuelo Patrick, de origen irlandés. La inmensa fortuna fue obtenida con las inversiones en la industria cinematográfica, el negocio del alcohol en los tiempos de la Ley Seca o el alquiler de viviendas populares. Siendo fundador de una dinastía política y económica, la ambición personal del padre de John se proyectó a partir de entonces en él y sus hermanos, a quienes preparó para asumir en el futuro altos cargos en la administración norteamericana.

Se graduó por la Universidad de Harvard en 1940, y participó en la II Guerra Mundial como oficial de Marina. La carrera política de John se inició en 1946, al conseguir un puesto de congresista por el estado de Massachusett (se sabe que fue su padre quien estuvo detrás de su nominación).

El mismo año de su elección como senador, 1952, conoció a su futura esposa Jacqueline Lee Bouver, quien por aquel entonces era periodista del Washington Times Herald. El papel de su mujer, con quien tuvo dos hijos, fue fundamental en su carrera política, ya que contribuyó en su imagen de hombre de familia. Incluso tras la muerte de John, la figura de Jacqueline jugó un papel simbólico de primer orden en la sociedad norteamericana.

Durante su recuperación de una operación de la espina dorsal, Kennedy escribió su libro "Perfiles de Coraje", en el cual completó bosquejos biográficos de dirigentes políticos (1956). Un año más tarde ganó el premio Pulitzer por esta obra.

Reelegido para el senado en 1958, fue designado por la Convención como candidato para las siguientes elecciones nacionales. A consecuencia reunió en torno a sí a un grupo de trabajo formado por jóvenes liberales, entre los que destacó su hermano Robert -como director de la campaña-. Ganándole en las elecciones a Richard M. Nixon -candidato republicano -, se convirtió en el presidente más joven y el primero católico de la historia de Estados Unidos.

(Brookline, EE UU, 1917-Dallas, id., 1963) Político estadounidense. Fue el segundo de los nueve hijos de Rose Fitzgerald y Joseph Patrick Kennedy, un financiero que fue embajador en el Reino Unido durante la presidencia de Franklin D. Roosevelt. De educación católica, se graduó en Harvard. En 1941 se alistó en la marina y fue destinado al Pacífico, donde resultó herido cuando mandaba una lancha torpedera. No obstante, logró llegar a puerto con su tripulación salva, por lo que fue condecorado como héroe de guerra.

De regreso en Boston, decidió dedicarse a la política, y con tan sólo veintinueve años fue elegido diputado por el Partido Demócrata, escaño que mantuvo durante seis años. En 1952 resultó elegido senador por el estado de Massachusetts. Su imagen adquiría creciente popularidad merced a su apoyo a las políticas para mejorar las condiciones de la clase trabajadora, conseguir mayor seguridad social para la tercera edad y rebajar los alquileres y los precios. En 1953 contrajo matrimonio con Jacqueline Bouvier, con quien tendría dos hijos.

Durante sus años como senador se convirtió en el líder del ala liberal del partido Demócrata, y consiguió la nominación de candidato para las elecciones presidenciales del año 1960. Su rival fue el vicepresidente Richard M. Nixon, a quien venció por un estrecho margen de votos, para convertirse en el primer presidente católico de Estados Unidos y en el más joven de toda la historia del país. La campaña del candidato demócrata hizo hincapié en el desempleo, la alicaída economía y el nuevo gobierno prosoviético surgido en Cuba.

Pocos personajes como Kennedy a lo largo de la Historia han tenido una carga simbólica y representativa tan importante. Su figura sirve como icono cargado de los valores de toda una época, los años sesenta, probablemente sobrevalorada en cuanto a los logros efectivos y los cambios y transformaciones conseguidas, pero sin duda apasionante en cuanto al espíritu de renovación, al ímpetu y la búsqueda de nuevas formas políticas, sociales y culturales. Si en los años sesenta confluyen dos mundos, uno que se acaba -el de la posguerra- y otro que empieza a brotar -el de la globalización y la postmodernidad de finales del siglo XX-, Kennedy puede por sí solo representar la piedra de toque del cambio y el proceso de transformación. Y no es que, en lo personal, sus acciones difirieran demasiado de las de algunos de sus predecesores o introdujera modos excesivamente radicales de hacer política, sino que su figura, su carisma, su imagen pública, sus gestos fueron entendidos por una sociedad ávida de cambios como el símbolo de la llegada de nuevos tiempos. Y su muerte, revestida de cierta teatralidad y repetida hasta la saciedad por un medio -la televisión- cuya capacidad de creación de personajes y mitos ya se empieza a vislumbrar, contribuye aun en mayor medida a agrandar la figura del personaje, dando a la sociedad lo que ella misma tan ansiosamente demanda e incluso necesita.

Como el de Lincoln, el asesinato de Kennedy contribuyó a magnificar su imagen y su recuerdo, a veces incluso deformando aspectos concretos de su persona y sobrevalorando u obviando algunos extremos de su acción política. Kennedy fue un político de fuerte imagen y tirón popular, pues no se debe olvidar que fue el más joven presidente de los Estados Unidos. Simpático, bien parecido, sus discursos llegaban a un electorado que recibía de buen gusto consignas de apertura y renovación.

La utilización de un medio audiovisual de importancia creciente como la televisión le dio una popularidad parangonable con la alcanzada por Roosevelt en sus discursos radiofónicos. Kennedy, en fin, es producto de su época en la misma medida en que él mismo, más aun, su imagen como personaje, contribuye a representar aires de cambio y renovación en una sociedad como la norteamericana de los años sesenta, que se ve a sí misma en la vanguardia del mundo occidental. Segundo hijo de una familia numerosa, su padre supo hacer un imperio económico a partir del patrimonio modesto heredado de su abuelo Patrick, de origen irlandés.

Gracias a la especulación en bolsa, las inversiones en la pujante industria cinematográfica, el negocio del alcohol en los tiempos de la Ley Seca o el alquiler de viviendas populares, Joseph Kennedy logró amasar una inmensa fortuna que le colocó entre lo más granado de la cerrada sociedad bostoniana. Conseguida una inmejorable posición económica, el acceso al poder político se produjo en virtud de su matrimonio con Rose, hija del alcalde de Boston, lo que le colocaba en una envidiable situación cercana a los círculos del poder. Su olfato político y empresarial le llevó a apoyar la campaña electoral del futuro presidente Roosevelt, lo que sin duda acrecentó su poder e influencia en el ámbito norteamericano.

La crisis de 1929 y el crack de la bolsa de Nueva York no mermaron su posición económica, saliendo reforzado gracias a su visión para los negocios y a los contactos políticos. Después de la recesión, fue nombrado inspector general de Wall Street, no sin levantar recelos y suspicacias en el mundo financiero y empresarial de Nueva York, que le consideraba un recién llegado o advenedizo. En 1938 fue nombrado embajador en Londres, cargo que desempeñará hasta 1941, gracias a su amistad con Roosevelt, lo que significa el punto culminante de su carrera política.

Consciente de su papel como fundador de una dinastía política y económica, su ambición personal se proyecta a partir de entonces en sus hijos, a los que preparará para asumir en el futuro altos cargos en la administración norteamericana. Ambiciona que alguno de sus vástagos ocupe el sillón presidencial, para lo que les inculca valores como el sacrificio y la competitividad. En un principio, las esperanzas del patriarca están puestas en el hermano mayor, Joseph. Este ejerce un papel protector sobre John, un niño débil y enfermizo, con problemas en la espalda que le causan fuertes dolores a lo largo de toda su vida. John estudia en el Croate College de Wallinford (Connecticut), sin lograr brillantes resultados. En 1936 ingresa en la Universidad de Harvard, cantera de altos cargos en la Administración estadounidense, donde estudia Derecho. Hasta entones no muestra un especial interés por la política.

Sin embargo, su padre estimula sus inquietudes políticas y sociales al enviarle durante dos años (1937-38) de gira por varios países europeos. Parece ser que la Guerra Civil española, acontecimiento en el que muchos jóvenes de la época adquirieron conciencia política, sirvió de catalizador de sus intereses y le encaminó hacia el abandono de los estudios en Derecho y su licenciatura en Ciencias Políticas. Así, en 1940, se graduó con una tesis sobre la "política de apaciguamiento" hacia el expansionismo nazi desempeñada por Gran Bretaña y su primer ministro Chamberlain, titulada "¿Por qué dormía Inglaterra?". Su conciencia democrática y patriótica le hizo intentar alistarse en la Marina al iniciarse la entrada de Estados Unidos en la II Guerra Mundial, siendo rechazado por sus problemas de espalda. La intercesión de su padre logró que fuera finalmente admitido, prestando servicio como comandante en una lancha torpedera destinada en el Océano Pacífico.

Una acción de guerra le valió ser condecorado, pues ayudó a salvar a un compañero de morir ahogado tras ser hundido su barco por el destructor japonés Amagiri, en 1943. De vuelta a Estados Unidos hubo de pasar una larga temporada reponiéndose de su lesión, agravada por la Guerra, tras lo cual encaminó sus actividades hacia el desempeño de la profesión periodística. En este momento no confía en poder iniciar su carrera como político, pues ve fuertemente mermada su capacidad física por su lesión de espalda. Trabaja entonces como comentarista político en el International News Service, si bien a los pocos meses su vida da un giro inesperado. En 1944, su hermano mayor Joseph, que prestaba servicio en la aviación estadounidense, muere accidentalmente cuando se dirigía a destruir una fábrica alemana de bombas. Ante este hecho, el patriarca familiar decide proyectar en el joven John las ambiciones políticas que tenía puestas en Joseph. La carrera política de John se inicia en 1946, cuando consigue un puesto de congresista por el estado de Massachusett.

La larga mano de su padre está detrás de su nominación: su influencia política y su poder económico se ponen al servicio de la campaña electoral de John en el seno del Partido demócrata, quien sólo cuenta 29 años y debe transformar su vida y su personalidad para conseguir hacer de sí mismo un político profesional. Comienza así una ascensión fulgurante tanto en el seno del Partido como del ámbito político norteamericano. En 1948 y 1950 es reelegido para el cargo, lo que acrecienta su popularidad y capacidad de influencia. Ya no es aquél joven tímido de cuando empezó, sino que sabe valorar y utilizar sus armas físicas e intelectuales. El electorado y su propio partido le ven como un joven pujante, emprendedor y culto, representante de una nación y una sociedad que se ven a sí mismas poseedoras de valores semejantes. Estados Unidos ha sido la gran triunfadora de la Guerra. Su entrada en la contienda ha servido para salvar a las rancias democracias europeas del acoso de los totalitarismos y su aportación económica se empieza antojar fundamental para la reconstrucción de Europa, como demostrará el Plan Marshall.

Los Estados Unidos, con menos de doscientos años de historia, ocupan ahora una posición hegemónica en el conjunto del mundo occidental, gracias a su capacidad de sacrificio, esfuerzo y superación. Son todos ellos valores que el electorado proyectará sobre la figura del joven Kennedy, quien se plantea ahora dar un paso más en su fulgurante carrera política: ser senador. Resultará fácil, pues logra una diferencia de más de 70.000 votos sobre su oponente, Henry C. Lodge. El mismo año de su elección como senador conoció a su futura esposa, Jacqueline Lee Bouver, por entonces periodista del Washington Times Herald. El papel de su esposa en la carrera política de Kennedy no debe ser desdeñado, pues contribuyó a dar del futuro presidente una imagen de hombre de familia que complementaba las aptitudes antes citadas. Incluso tras la muerte de John, la figura de Jacqueline juega un papel simbólico de primer orden en la sociedad norteamericana, como la "viuda de América". En 1957, Kennedy gana el premio Pulitzer gracias a su libro "Perfiles de Coraje", en el que describe, a través de la figura de personajes importantes de la historia de Estados Unidos, los valores y características que aportaron para el desarrollo de la nación: el sacrificio personal, la entrega, la fortaleza de carácter. No en vano, Kennedy escribe este libro durante un periodo de convalecencia, pues ha sido operado de la espalda. Su ambición política, detrás de la que está la figura de su padre, le hace intentar formar parte de la candidatura demócrata a la presidencia, acompañando como vicepresidente a Adlai. E. Stevenson.

Sin embargo, su propuesta es rechazada por su propio partido, lo que hace que en las siguientes elecciones se postule directamente como candidato presidencial. Reelegido para el senado en 1958, es designado por la Convención como candidato para las siguientes elecciones nacionales. En torno a sí, reúne un grupo de trabajo formado por jóvenes liberales, entre los que destaca su hermano Robert. Aunque derrota a su oponente Johnson, posteriormente le incorpora como vicepresidente en su etapa de gobierno. El dúo Kennedy-Johnson se presenta a las elecciones con un programa demócrata liberal.

Enfrente está, por el partido republicano, Richard Nixon. La campaña electoral es dura, pues el electorado norteamericano parece remiso a confiar en un candidato a presidente demasiado joven, conforme a los precedentes. Se le achaca también, en un país de mayoría protestante, su condición de católico, ante lo que Kennedy alega que, caso de ser elegido, sus creencias religiosas no interferirán en sus decisiones políticas. Aprovechando su imagen jovial, lanza un programa renovador, muy crítico con el estatismo de la etapa presidencial de Eisenhower. Kennedy quiere que el electorado identifique su figura con la de los pioneros que construyeron la nación americana: jóvenes, dinámicos, luchadores. Denomina a su programa como Nueva Frontera, bajo el cual promete emprender una renovación de las estructuras sociales, políticas y económicas que acaben con las desigualdades raciales y económicas. Pretende, además, integrar al electorado en la presidencia del país e incorporarlo a los ámbitos de decisión, siguiendo una frase para él muy querida: "No preguntes lo que América puede hacer por ti sino lo que tú puedes hacer por América".

Sólo 130.000 votos de diferencia le permiten derrotar a Nixon en 1960. Muy importante resulta, por primera vez, el debate televisado que enfrenta a ambos. La imagen de un Kennedy joven, seguro de sí mismo e inteligente se opone a la de un Nixon con barba, algo torpe y lento de reflejos. Llegado al poder, nombra a su hermano secretario de Justicia, e incorpora a Robert McNamara como responsable de Defensa y Rusk como secretario de Estado. Los objetivos del nuevo gabinete son el desarrollo económico, la elaboración de una eficaz política de defensa frente a la URSS y el comunismo, la reforma de una Administración anquilosada y el despliegue de una política de intervención en América Latina -llamada Alianza para el progreso- que, a partir del desarrollo económico, impida la expansión del comunismo en los que muchos entienden como el "patio trasero" de Estados Unidos.

Igualmente son importantes sus iniciativas de contenido social, fundamentalmente dirigidas por su hermano Robert. Volcado en política exterior -no olvidemos que la URSS y EEUU juegan en esta época una partida de ajedrez, con misiles de por medio-, su primera crisis importante surge con la Cuba comunista de Fidel Castro. Kennedy teme que el ejemplo cubano se transmita a otros países latinoamericanos, "efecto dominó", por lo que emprende un programa de ayudas por un importe de 46.000 dólares, destinado a lograr el desarrollo económico regional. Todos los países americanos aceptan de buen grado la ayuda americana, excepto Cuba, en la órbita de la URSS. En 1961, siguiendo un plan trazado durante la presidencia de Eisenhower, un grupo de cubanos exiliados en Miami intentaron, con el visto bueno de Kennedy, tomar la isla caribeña desembarcando en Bahía de Cochinos. El intento acabó en un sonado fracaso y dio al traste con la política de distensión que EEUU y la URSS, con Kruschev al frente, intentaban implantar. Además, sirvió para que Castro fortaleciera su posición en el poder, inaugurando un problema de malas relaciones que se extenderá hasta la actualidad. No obstante, un episodio de mayor gravedad sucederá en 1962, cuando aviones espía norteamericanos descubran la instalación de misiles soviéticos en Cuba.

La reacción de Kennedy fue imponer un bloqueo total de la isla hasta que los misiles no fuesen desmantelados. Las relaciones entre EEUU y la URSS empeoraron hasta el punto que durante unos meses se temió el estallido de una guerra nuclear. Finalmente, el líder soviético accedió a desmantelar las instalaciones. Con ello, Kennedy se apuntó diversos tantos: su política de firmeza le ganó los apoyos de su electorado y del bloque occidental; además, se apuntó un tanto en el particular enfrentamiento con la Unión Soviética y enseñó el camino de lo que pasaría si en otros países intentara imponerse un sistema comunista. A pesar de ello, la partida continuaba, y esta vez el tablero se desplazaría al sudeste asiático. En Indochina, expulsados los franceses, el comunismo parecía instalarse en Laos. Kennedy lanzó un programa de ayuda militar al gobierno pro-estadounidense que incluía la intervención directa de tropas norteamericanas. La situación llegó a un "impasse" en el que se produjo un alto el fuego y una reunión en Viena con Kruschev, en la que ambos líderes acordaron la neutralidad de Laos. Otro punto de fricción entre ambos dirigentes tuvo relación con la ciudad de Berlín. Ocupada por los aliados tras la II Guerra Mundial, la ciudad estaba dividida en dos sectores, uno occidental, bajo influencia norteamericana, y otro oriental, bajo control soviético.

La decisión de estos de levantar un Muro que impidiera el acceso entre ambos lados supuso un motivo enfrentamiento, que nuevamente dio como resultado el envío de tropas norteamericanas. El mismo Kennedy viajó a Berlín en 1963 para mostrar su apoyo a la población del margen occidental. "Yo también soy berlinés", pronunció. Kennedy estaba en la cresta de su popularidad, aclamado por las poblaciones que visitó. Su deseo de implantar una distensión en las relaciones con la URSS le llevó a sugerir el establecimiento de una línea de comunicación directa entre el presidente norteamericano y el máximo dirigente soviética, que en adelante evitara la posibilidad de un incremento en la escala de tensión. Es el llamado "teléfono rojo".

Su pretensión de acabar con la Guerra Fría, en los que coincide con otra personalidad notable, Kruschev, le llevan a firmar un tratado con la URSS y Gran Bretaña por el que se prohíben las pruebas nucleares. Si son notables sus logros en política exterior, sí que cabe achacarle un error mayúsculo y de importancia capital para la historia de su país. Solucionada la crisis de Laos, promueve la intervención directa de Estados Unidos en Vietnam, en contra del gobierno comunista de Diem. El envío de 16.000 soldados supone el comienzo de un conflicto cuya significación en la memoria histórica norteamericana no puede ser más negativa, pues supusieron la pérdida de miles de vidas humanas en un conflicto que aquélla sociedad nunca pudo entender. En política interior, su programa de reformas hubo de hacer frente a la mayoría republicana en el Congreso.

Su primera iniciativa fue la sujeción de la inflación, a la que siguió el establecimiento de un salario mínimo, la implantación de un programa de obras públicas y la reducción de impuestos. Su política social incluyó algunos programas de distribución de alimentos a los grupos desfavorecidos y la subvención de la enseñanza pública. Sin embargo, la promoción de una igualdad entre negros y blancos resulta un punto negativo en su política interior, pues sólo realizó tímidos avances una vez lograda la presidencia. No obstante, aunque más efectistas que efectivas -como le achacaría Martin Luther King-, sus intervenciones, en especial la de su hermano Robert, en favor de la igualdad racial abrieron un camino que terminaría por expandirse en los próximos años, en especial durante el periodo liberal de Johnson.

El 22 de noviembre de 1963 Kennedy se encontraba en Dallas con motivo de una gira electoral que le había llevado por varios estados. Saludando a la multitud desde un coche descubierto, recibió varios disparos en cabeza y cuello que le causaron la muerte. El autor único, según la investigación del suceso a cargo del juez Warren, fue Lee Harvey Oswald, un enajenado ex-marine pro-comunista. Arrestado poco después de los sucesos en el interior de un cine, dos días más tarde fue asesinado por Jack Ruby, quien murió también poco más tarde en circunstancias poco claras. A partir de entonces, las dudas, lagunas y conjeturas acerca del asesinato de Kennedy no han hecho sino aumentar, apuntando la posibilidad, nunca desvelada, de que fueran varios los autores del crimen y respondieran a una conjura contra el Presidente. Su asesinato conmocionó a la opinión pública, contribuyendo, aun más que su carrera política, a la creación de un mito.


Otra Biografía (Encarta)

Kennedy, John Fitzgerald (1917-1963), presidente de Estados Unidos (1961-1963).


Kennedy nació en Brookline (Massachusetts) el 29 de mayo de 1917, segundo hijo del financiero Joseph P. Kennedy, que fue embajador en Gran Bretaña durante el gobierno de Franklin D. Roosevelt. Se graduó por la Universidad de Harvard en 1940, se dió a conocer con la publicación de la ampliación de su tesis universitaria sobre la falta de preparación de Inglaterra para la II Guerra Mundial. Participó en esta contienda como oficial de Marina y fue héroe de la guerra del Pacífico.


Éxito político inicial


De regreso a Boston se afilió al Partido Demócrata y se presentó con éxito a la Cámara de Representantes en 1946. Los votantes de Massachusetts le eligieron al Senado en 1952. En 1953 contrajo matrimonio con Jacqueline Bouvier con la que tuvo dos hijos. Durante su recuperación de una operación de la espina dorsal, Kennedy completó bosquejos biográficos de dirigentes políticos (1956), con los que obtuvo el premio Pulitzer en 1957.

Después de un intento sin éxito para obtener la nominación vicepresidencial en la lista de Adlai E. Stevenson en 1956, Kennedy comenzó a planear su presentación a la elección presidencial de 1960. Asumió el liderazgo del ala liberal del Partido Demócrata y reunió en torno suyo a un grupo de jóvenes políticos con talento, en el que se encontraba su hermano y director de la campaña Robert F. Kennedy. Obtuvo la nominación en la primera votación e hizo campaña con el senador de Texas Lyndon B. Johnson como compañero en las elecciones frente al vicepresidente Richard M. Nixon, nominado candidato republicano para la presidencia. Obtuvo la victoria en las elecciones por un estrecho margen de 113.000 votos sobre un electorado de 68.800.000, aunque no pudo disponer sino de una reducida mayoría demócrata en el Congreso. Fue el presidente más joven y el primero católico de la historia de Estados Unidos.


La 'nueva frontera'


El idealismo juvenil del nuevo presidente elevó las esperanzas de la nación. Una primera orden ejecutiva de la nueva frontera, como se autodenominaba la política del gobierno, estableció un cuerpo de paz de voluntarios estadounidenses en el extranjero.

En 1961, su primer año en el cargo, Kennedy fue criticado ásperamente por una serie de acontecimientos internacionales adversos. Heredado del gobierno anterior un plan secreto para derrocar al régimen cubano de Fidel Castro, Kennedy aprobó la invasión de Cuba en abril por refugiados que operaban con la ayuda de algunas agencias estadounidenses. El fracaso de la invasión en la bahía de Cochinos se convirtió en una frustración personal para el presidente. Después, en primavera, Kennedy consideró la posibilidad de enviar tropas a Laos, que estaba siendo amenazado por insurgentes comunistas. Voló a Viena en junio para entrevistarse con el primer ministro soviético Nikita Jruschov y ambos acordaron un la neutralidad de esta cuestión, surgiendo, en cambio, el problema de Berlín. Cuando se levantó el muro entre los sectores occidental y oriental de Berlín en agosto, Kennedy respondió enviando un contingente militar a la ruta terrestre hacia Berlín para reafirmar los derechos de acceso. Las tensiones de la guerra fría se agravaron cuando la Unión Soviética envió el primer hombre al espacio en abril y realizó pruebas nucleares en la atmósfera en septiembre.


Crisis cubana de los misiles


En otoño de 1962 comenzaron a circular rumores de que se estaban construyendo en Cuba misiles nucleares soviéticos. En octubre, un reconocimiento aéreo confirmó que se estaban instalando misiles de alcance medio, por lo que el 22 de octubre el presidente anunció su intención de establecer el bloqueo naval alrededor de Cuba para evitar la llegada de material soviético que pudiera hacer operativos los misiles y exigió que la Unión Soviética desmantelara las bases descubiertas. Los contactos entre Jruschov y Kennedy se desarrollaron a través de canales diplomáticos. El 28 de octubre Jruschov accedió a las demandas estadounidenses; Kennedy interrumpió el bloqueo y dio garantías de que Estados Unidos no invadiría Cuba. La retirada soviética se consideró un triunfo personal del presidente.

La política exterior de Kennedy tuvo mejores resultados en 1963. Durante un triunfal viaje a Europa fue calurosamente recibido en Berlín Occidental, donde prometió continuar su apoyo a la República Federal de Alemania. En junio pronunció un innovador discurso de política exterior en el que pedía el fin de la guerra fría. Las dos superpotencias acordaron establecer un 'teléfono rojo' entre Moscú y Washington, para facilitar la comunicación inmediata en el caso de crisis que pudieran resultar fatales. En julio se llegó a un acuerdo con la Unión Soviética y Gran Bretaña sobre un tratado de prohibición de pruebas nucleares. Estos hechos se vieron empañados por el empeoramiento de la situación en Vietnam del Sur, donde Kennedy había enviado 17.000 soldados estadounidenses en ayuda de un régimen inestable acosado por la corrupción y una creciente insurgencia comunista.


Política latinoamericana


Respecto a América Latina, Kennedy propugnó cambios en la política tradicional de Estados Unidos hacia los Estados latinoamericanos. En varios discursos señaló la necesidad de apoyar el desarrollo económico de los países latinoamericanos, bajo sistemas democráticos, en un contexto regional en el que el éxito de la revolución cubana -asentada tras la fracasada invasión de bahía de Cochinos- contaba con numerosos simpatizantes en América central y meridional.

En agosto de 1961 se celebró en Punta del Este (Uruguay) una reunión del Consejo Interamericano Económico y Social (CIES) en donde había delegados de todos los países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), incluida Cuba (representada por Ernesto Che Guevara). En esta reunión se aprobó la creación de la Alianza para el Progreso (ALPRO); en el texto oficial de su constitución se establece su objetivo general: "mejorar la vida de todos los habitantes del continente"; para ello se proclamaron varias medidas de carácter social (educación, sanidad, vivienda…), político (defendiendo la formación de sistemas democráticos, según el principio de autodeterminación de los pueblos) y económico (limitación de la inflación, mejora de la balanza de pagos, siempre bajo la iniciativa privada). Para garantizar estos objetivos, Estados Unidos se comprometía a cooperar en aspectos técnicos y financieros. La opinión pública recibió con entusiasmo esta declaración, pero el programa fracasó debido a que, tras el asesinato de Kennedy, sus sucesores limitaron la ayuda financiera estadounidense en América Latina, prefiriendo acuerdos bilaterales en los que primaba la cooperación militar.


Asuntos nacionales


Kennedy tuvo problemas en el Congreso de Estados Unidos, donde sus propuestas más importantes para el estímulo económico, la reforma fiscal, la ayuda a la educación y un bienestar ampliado quedaron obstruidas. Tuvo mejor suerte con sus acciones ejecutivas, persuadiendo a importantes compañías siderúrgicas para que dieran marcha atrás en los aumentos de precios en abril de 1962 y estimuló la carrera para llegar a la Luna. Kennedy respondió enérgicamente contra los esfuerzos para frustrar la integración de los negros en las universidades de los estados del Sur amenazando incluso con el envío de tropas federales si no se cumplían las leyes antirracistas. Para reforzar los derechos civiles, Kennedy envió al Congreso un mensaje especial solicitando una legislación para acabar con la segregación en los servicios públicos y dar al Departamento de Justicia autoridad para llevar a cabo acciones en favor de la integración escolar. La mayor parte de sus propuestas fueron promulgadas en última instancia en 1964 en la Ley de Derechos Civiles.


Asesinato


En otoño de 1963 Kennedy comenzó a planificar su estrategia para la reelección. Viajó por todo el país alabando la mejora de relaciones con los soviéticos. El 22 de noviembre, mientras viajaba en un automóvil descapotable por Dallas (Texas), Kennedy recibió varios disparos en la cabeza y en el cuello, a consecuencia de los cuales falleció. Una comisión encabezada por el presidente del Tribunal Supremo Earl Warren (Comisión Warren), llegó a la conclusión en septiembre de 1964 de que el único asesino había sido Lee Harvey Oswald, antiguo soldado estadounidense. Oswald, que fue detenido horas después del asesinato en un cine próximo, fue asesinado dos días después por el propietario de un bar nocturno de Dallas, Jack Ruby, mientras era conducido desde la ciudad a la prisión del condado. Investigaciones posteriores sugirieron la firme posibilidad de que a Kennedy le dispararan al menos dos francotiradores, de frente y por detrás, lo que confirmaba las impresiones de la mayoría de los testigos oculares. Se identificaron varios posibles promotores del magnicidio, incluida la mafia y los exiliados cubanos descontentos. En 1991, el director cinematográfico Oliver Stone recogió esta teoría como base de su film JKF.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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