EL POR QUE FALLO LA REFORMA DE VELASCO EN EL PERÚ
El 29 de agosto de 1975 se inicia la llamada "segunda fase" de la Revolución Peruana. Formalmente se mantienen los principios y se varía únicamente la metodología; es decir, la forma de aplicación de la Revolución. En tal perspectiva, se declara la necesidad de ser pragmáticos y seguir haciendo cambios, pero "en forma racional y metódica y atenta a la realidad para no causar innecesarios trastornos".En el campo de la educación se estableció desde febrero de 1977 una política nacional para adecuar la aplicación de la reforma de la educación "al espíritu de la segunda fase de la Revolución Peruana". En una inequívoca posición de contradicción dicha política señalaba que "todos los principios y normas Generales de la Política Educativa Nacional se inspirarán y encuadrarán dentro del espíritu y las pautas de la Ley General de Educación".A pesar de lo señalado anteriormente es evidente que las orientaciones fundamentales de tal política esquematizaron las postulaciones básicas de la educación reformada y tuvieron un enfoque acentuadamente escolarizado. Hubo algunas ausencias significativas: articulación del desarrollo cultural, científico-tecnológico y educativo; articulación del desarrollo educativo con la política nacional de empleo; y definición clara y concreta del sentido y alcalices de la reforma general de la educación peruana.El mejoramiento de la situación integral del magisterio debió merecer la urgente definición política del Gobierno, contando para el efecto con la activa participación del magisterio nacional. La experiencia histórica de la comunidad internacional demuestra que si no hay cambio en la actitud del maestro y si éste no adquiere un compromiso consciente, las posibilidades de aplicación de una educación reformada se limitan considerablemente, inclusive si en el seno de la respectiva sociedad nacional se están dando cambios profundos.Lo señalado anteriormente tiene directa relación con el reentrenamiento magisterio ¡ Tuvimos ocasión de señalar que de un énfasis fundamentalmente doctrinario se pasó a uno pragmático con especial incidencia en lo científico-tecnológico. El reto que debió encararse fue la caracterización de un reentrenamiento magisterial que combinara armoniosamente éstos y otros aspectos, pues sólo una capacitación integral y permanente al maestro peruano le permitiría participar adecuadamente en la aplicación de una nueva educación que afirmaba su perfil global y se ubicaba dentro de la concepción de la educación permanente.Este cambio le falto una doctrina en las mentes .


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