Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

Categoría: BIOGRAFIAS CELEBRES

DINASTIA VALOIS

educador 21/02/2007 @ 23:29

La política centralizadora y autoritaria del controvertido Felipe IV (1285-1314) convirtió a Francia en la monarquía más prestigiosa y poderosa del Occidente europeo. Sin embargo, la brillante época de Felipe el Hermoso preludiaba una larga etapa de crisis. A su muerte le sucedieron tres monarcas efímeros e intrascendentes: Luis X (1314-1316), hijo póstumo de Felipe IV, que murió a los pocos días de nacer, su hermano Felipe de Poitiers, que accedió al trono como Felipe V (1316-1322), y Carlos IV (1322-1328), hijo menor de Felipe el Hermoso. Durante este periodo se acentuó la tensión entre una monarquía con voluntad autoritaria y una nobleza poderosa dueña de territorios dotados de marcada personalidad. En manos de reyes sin talla política, la monarquía francesa sufrió una mayor presión de la alta nobleza encabezada por Carlos de Valois, hermano de Felipe IV. Para asegurar su posición la aristocracia reprimió a los influyentes letrados de la Corte (1314) e impuso un Consejo Real formado por nobles que controlara al rey (1317). Con todo, la diversidad de los intereses nobiliarios y la falta de un programa político común favorecieron a la Monarquía. Frente a la presión nobiliaria los reyes mantuvieron su apoyo a otras fuerzas políticas como la baja nobleza y las asambleas políticas -Estados Generales (1317), provinciales (1318) y organizados por bailías (1323)-. Carlos IV murió en 1328 sin heredero varón, convirtiéndose en el último monarca Capeto. La extinción de la secular dinastía francesa suponía la más que posible apertura de un nuevo frente de lucha entre Francia e Inglaterra, enemistadas gravemente por otras cuestiones. El problema de la sucesión al trono francés ha sido la explicación tradicional al origen del conflicto que enfrentó a Francia e Inglaterra durante los siglos XIV y XV. Sin embargo, la Guerra de los Cien Años fue mucho más que un problema dinástico, aunque a la larga éste se convirtiera en su pretexto fundamental. Los hechos sucedidos entre 1314 y 1338 ofrecen la verdadera dimensión dinástica de este gran conflicto. La falta de un heredero varón en los últimos tres reyes Capeto significó la quiebra del principio hereditario que la realeza francesa mantuvo hasta la muerte de Felipe IV. En 1328 tres candidatos aspiraban al trono de Francia con similares derechos: Felipe de Evreux, nieto de Felipe III, primo-hermano de los tres últimos reyes y esposo de Juana II de Navarra, hija de Luis X; Eduardo III de Inglaterra, nieto de Felipe IV por su madre Isabel; y Felipe de Valois, nieto de Felipe III y primo-hermano de los últimos tres Capeto. Las herederas femeninas habían quedado al margen desde 1316, al ser sucedido Luis X por su hermano Felipe V. Finalmente, Felipe de Valois fue coronado con el nombre de Felipe VI (1328-1350) por su mayor experiencia (tenía 35 años y era el mayor de los tres candidatos), su condición de "natural del reino" (según el cronista J. Froissart) y ser hijo del influyente Carlos de Valois. El acceso de los Valois al trono no levantó especiales resistencias entre sus oponentes. El más poderoso, Eduardo III de Inglaterra, demasiado joven y muy sujeto a su inepta madre Isabel, le reconoció y prestó homenaje en 1329 por el ducado de Guyena sin reclamar ningún derecho. La cuestión dinástica sólo revivió en 1338, cuando las relaciones entre los Valois y los Plantagenet se habían deteriorado gravemente por otros motivos. Más que un origen dinástico, habría que decir con M. Mollat que en la génesis de la Guerra de los Cien Años hubo un pretexto dinástico que los reyes de Inglaterra y Francia utilizaron para justificar un enfrentamiento cuyas causas tenían unas dimensiones mucho más amplias que las propiamente dinásticas.

polémica sucesión hizo posible la pretensión al trono de los reyes de Inglaterra -que a su vez eran los señores feudales más importantes en Francia-. Eso originó la Guerra de los Cien Años, en la que los Valois fueron derrotados en un principio, hasta que el territorio sobre el que gobernaban quedó reducido a una mínima expresión. El juego de alianzas del resto de casas nobles, como la de Borgoña, independiente en la práctica, hizo el conflicto interminable. Las campañas de Juana de Arco cambiaron las tornas de la guerra, que dejó como misión sagrada de la dinastía, teñida de providencialismo, reunir bajo su soberanía la multiplicidad de entidades en que estaba dividido el territorio entre el Rin y los Pirineos. Con Luis XI ya se consigue un poder real compatible con lo que serán en el contexto europeo occidental las monarquías autoritarias.

Ya en el siglo XVI -y coincidiendo con el reinado de Carlos I de España- reinaba Francisco I(desde 1515 hasta 1547) sucesor de Luis XII. Uno de sus logros fue fortalecer el poder real, así como ganarle a los suizos y hacer el tratado de Noyon que le daba derechos sobre el Ducado de Milán. También era uno de los candidatos al trono del Sacro Imperio Romano. Todas estas cuestiones lo convierten en rival de Carlos I de España, lo que se materializa en las guerras de Italia donde es apresado en Pavía. El tratado de paz de Chateau-Chambresis termina por conseguir un equilibirio: la mayor parte de Italia para España y la mayor parte de Borgoña a Francia.

El monopolio español sobre América también es discutido, así comienzan las expediciones a Canadá.

La reforma protestante fue muy activa en Francia, dejando una importante minoría de calvinistas o hugonotes.

Enrique II de Francia se casa con Catalina de Médicis y tienen tres hijos varones Francisco II de Francia, Carlos IX de Francia y Enrique III de Francia quienes por su incapacidad de gobernar, dejan un papel destacado a su madre. En este contexto - y con la intervención de Felipe II de España- se desatan las Guerras de Religión, que acaban destruyendo a la dinastía.

Nombre Español / Francés Período histórico (1) Parentesco
Rama Principal
Felipe VI de Valois / Philippe de Valois 1293-1328-1350 Hijo de Carlos de Valois y Margarita de Anjou
Juan II el Bueno / Jean le Bon 1319-1350-1364 Hijo de Felipe VI y Juana de Borgoña
Carlos V el Sabio / Charles le Sage 1338-1364-1380 Hijo de Juan II
Carlos VI el Loco (1) / Charles le Fou 1362-1380-1422 Hijo de Carlos V y Juana de Borbón
Carlos VII el Victorioso / Charles le Victorieux 1403-1422-1461 Hijo de Carlos VI e Isabel de Baviera
Luis XI / Louis le Prudent 1423-1461-1483 Hijo de Carlos VII y María de Anjou
Carlos VIII / Charles l’Affable 1470-1483-1498 Hijo de Luis XI y Charlote de Saboya
Rama Valois - Orleans
Luis XII el Padre del Pueblo / Luis le Père du Peuple 1462-1498-1515 Hijo de Carlos, duque de Orleans y María de Clevès
Rama Valois - Angulema
Francisco I / François Ier 1494-1515-1547 Hijo de Carlos, conde de Angulema y Luisa de Saboya
Enrique II / Henri 1519-1547-1559 Hijo de Francisco I y Claudia de Valois
Francisco II / François 1543-1559-1560 Hijo de Enrique II y Catalina de Medici
Carlos IX / Charles 1550-1560-1574 Hijo de Enrique II y Catalina de Medici
Enrique III / Henri 1551-1574-1589 Hijo de Enrique II

KAMELOT

educador 20/02/2007 @ 17:09

 ilusión de Camelot, dorada ciudad de paz y armonía, sedujo por vez primera la imaginación popular en la Edad Media, entre guerras y enfermedades. El deseo de que esta ciudad ideal haya existido ha inspirado la búsqueda de un lugar verdadero que pueda identificarse como Camelot. El reino mítico de la leyenda artúrica ha cautivado al mundo durante ocho siglos. En su centro se alzaría Camelot, la encumbrada ciudad en la que el rey Arturo alojaba a su corte y se sometía, junto a sus caballeros, a los códigos de la caballería y el amor cortés.

El nombre "Camelot fue acuñado por el poeta francés del siglo XII Chrétien de Troyes. Inspirado por los trovadores de la corte de Leonor de Aquitania, había introducido en la historia de Arturo el tema del amor cortés, según el cual una dama podía convertirse en el objeto de devoción de un caballero (le honor, dedicado a ella.                                                                                                 

 Los caballeros disponían así (le motivos para sus hazañas, y las historias cobraban gran seducción para las damas.

El Camelot de Chrétien reposa en un sitio atemporal de bosques y castillos encantados, de magia y maravilla. Los caballeros emprendían desde allí sus aventuras, rescatando a damas en desgracia, corriendo peligros físicos y sobrehumanos y regresando satisfechos a Camelot. Síntesis de estabilidad en un mundo impredecible, simbolizaba la civilización contra la barbarie, el orden en medio del caos, un futuro prometedor y un pasado glorioso.

La historia de Camelot empieza y termina con Arturo. Ciertas pruebas indican que tras el legendario rey estuvo una persona real, un caudillo británico del siglo V que tuvo a raya a las tribus germanas tras la partida de los romanos. Consumada la conquista sajona, los relatos sobre el guerrero se integraron en la tradición céltica y circularon durante generaciones entre los habitantes del oeste de Inglaterra, Gales y Bretaña, fuera del alcance sajón. Así, la búsqueda de Camelot se inició en los territorios celtas.

El historiador Geoffrey de Monmouth fue el primero en popularizar a Arturo, en el siglo XII. En su versión, la corte del rey ocupaba Caerleon, en Gales del Sur, sede de una importante fortaleza y un anfiteatro romanos. En el siglo XII aún eran visibles las ruinas de una magnífica ciudad, así que su elección del sitio es explicable. Caerleon se alza en el río Usk, una posible vía de acceso para reyes y reinas a la ciudad de dorados palacios de Arturo.

El castillo de Cadbury en Cadbury del Sur (Somerset) es el emplazamiento más probable de Camelot. En el periodo en el que supuestamente vivió Arturo, se alzaba allí la mayor de las fortalezas británicas, cuartel de un rey con incomparables recursos. El primero en identificar a Cadbury con Camelot fue John Leland, anticuario del rey Enrique VIII, quien escribió: "En el extremo sur de la iglesia de Cadbury del Sur se elevaba Camelot, famosa ciudad o castillo antiguo...".

Algunas huellas arqueológicas apoyan la afirmación de Leland. En las excavaciones de los años sesenta, conducidas por el arqueólogo Leslie Alcock, se descubrió que la fortaleza de la Edad del Hierro de Cadbury del Sur, fue remozada y vuelta a ocupar a fines del siglo V, en tiempos que coinciden con los de Arturo. Construida en el siglo I a.C., fue atacada por los romanos en 83 d.C. y abandonada 400 años hasta su reconstrucción. Sobreviven apenas unos cuantos indicios de las estructuras de madera, entre ellas un salón de 19 m de largo. ¿Podría tratarse del recinto que albergó a la Mesa Redonda?

Otra opción muy aceptable sería el castillo de Tintagel, en la costa norte de Cornwall, presunta cuna de Arturo. Un castillo se alza allí desde 1145, muy reciente para ser Carnelot, pero ciertas excavaciones revelaron que un monasterio celta ocupó el lugar, y trozos de cerámica hallados allí indican que estuvo habitado en el siglo V. Exista o no relación entre Camelot y Tintagel, sus supuestas evocaciones artúricas siguen atrayendo a los turistas.

La historia del rey Arturo más conocida actualmente es La Morte d'Arthur (1485), de sir Thomas Malory, quien iidentificó a Camelot con Winchester debido, simplemente, a que ésta fue la capital sajona de 849 a 1066. Otra tradición sostiene que Arturo vivió en el norte de Britania, en un reino llamado Dalriada (hoy Argyll), y que la batalla de Camlan (la última de Arturo) tuvo lugar en Camboglanna, fuerte romano en la Muralla de Adriano.

La incertidumbre sobre el emplazamiento de Camelot se debe probablemente a que, lo mismo que su gobernante, sólo existió en la imaginación de los cuentistas. Si fue real, el castillo de Cadbury sería la sede más factible. Pero el verdadero atractivo de Camelot radica en lo que representa: un lugar regido por la valentía y el honor, donde el fuerte defendía al débil e imperaba la armonía. No en vano el poeta Tennyson escribió sobre Camelot: "La ciudad no se halla en ningún sitio, pero sí su visión".

LA HISTORIA DEL REY ARTURO

 

El rey Arturo fue mencionado por vez primera en un poema galés del siglo X, pero popularizado por Geoffrey de Monmouth en el XII. Varios elementos fueron añadidos a la leyenda el amor cortés por Chrétien de Troyes, el Santo Grial por Robert de Boron, y fundidos finalmente por sir Thomas Malory.

El Arturo de Malory corresponde a la tradición heroica, en lucha contra quienes pretendían apoderarse de su reino. Educado por el mago Merlín, supo de joven que era el verdadero heredero del trono al extraer la espada Excalibur de una piedra, proeza que nadie había podido realizar.

 

Otra versión de la historia afirma que la espada le fue entregada por la Dama del lago. Después se casó con Ginebra, recibió la Mesa Redonda como parte de la dote y corte en Camelot.

Los caballeros eran sometidos a pruebas de valor, que culminaban en la búsqueda del Santo Grial. Sin embargo, el amor de Ginebra por Lanzarote, el mayor de los caballeros, significó la caída de Arturo. Ida la armonía Mordred sobrino del rey intentó

hacerse con el poder. Este y Arturo se enfrentaron en la batalla de Camlan, donde ambos

A pesar de que Warhammer es un mundo fantástico lleno de seres inimaginables, bien es cierto que sus diseñadores beben de la mitología clásica, de las razas fabulosas creadas por Tolkien, Howard o incluso Lovecraft y de la propia historia de la Humanidad. El Mundo Antiguo donde se desarrollan las aventuras de Warhammer es a ojos de todos una extraña Tierra confeccionada a gusto de los diseñadores, pero que difícilmente puede escapar de un análisis siquiera ligero: Los reinos humanos son sencillos de descubrir, pues Estalia es España, Italia se convierte en Tilea y el Imperio de Karl Franz no es más que una versión diluida del Sacro Imperio de Carlomagno y de las posesiones Austro-húngaras de Francisco José; así, Sylvania es una lejana Rumanía (Transilvania) llena de vampiros, y Kislev nos recuerda poderosamente a Kiev, importante ciudad de la antigua Unión Soviética (actualmente Ukrania). Podemos pensar que, a pesar de que las otras razas poco tienen que ver con los humanos, siguen una extraña pauta: Los Altos Elfos, a pesar de que parecen vivir en una resurgida Atlantis, lo cierto es que encarnan perfectamente la blancura de los ingleses (habitantes, cierto es, de una isla), y que sus primos lejanos, los Elfos Oscuros, habitan en un lugar extrañamente similar a los actuales Estados Unidos de América, y su traición se asemeja (a ojos de los hijos de la Gran Bretaña), a la que cometieron los criollos americanos cierto cuatro de julio de un año no tan lejano...

Este es un análisis serio pero no somero algunos de los personajes más importantes del folklore bretoniano, aparecidos en el Libro de Ejércitos - Bretonia de la 5ª Edición, y cuyas miniaturas todavía pueden encontrarse con relativa facilidad, o bien de aquellas tradiciones medievales que Games Workshop ha adaptado para componer la filosofía de nuestro bienamado ejército.

BRETONIA

La noble Bretonia es, en sí, una mezcolanza entre Francia e Inglaterra, tomando el espíritu de la Baja Edad Media (donde las relaciones entre ambos países, aún no formados en su totalidad, podían considerarse amables e incluso fraternales), a pesar de que su transfondo corresponde a una época especialmente amplia, entre los últimos dos siglos del primer milenio (años 800 a 1000), donde comienza a aparecer el sistema feudal e Inglaterra se desvincula de Roma, a mediados del siglo XV, por las razones que veremos a continuación.

Bretonia es, a su vez, un término franco e inglés, que refiere desde la Bretaña francesa a la misma Gran Bretaña. La simbología bretoniana se reparte entre la fleur de lys (símbolo, por otra parte, en dorado y sobre azur, de la corona francesa), y el Grial (el Santo Cáliz de la Última Cena, buscado por caballeros, templarios y cruzados desde los tiempos de Arturo, que en la actualidad se encuentra custodiado en la Catedral de Valencia -España-*). A pesar de que la varias ciiudades bretonianas recuerda fonéticamente a ciudades reales de Francia (Bordeleaux -Burdeos-, Lyonesse -Lyon-), y que muchhos de sus nombres sean auténticamente franceses (Armand de Aquitaine, Jules el Bretón...), lo cierto es que existen parecidos suficientes con la Inglaterra de los normandos y los sajones (Bertrand y Hugo, así como el Rey Louen son copias calcadas de Robin Hood y su compañero Little John, así como de Ricardo Corazón de León), y la antigua Bretaña artúrica (La Dama del Lago, Morgiana, el Juicio de Dios...), como para considerar a Bretonia un lugar fantástico totalmente "francés".

EL HADA MORGIANA (Morgan Le Fay)

El hada Morgiana de Bretonia se nos presenta como una mujer temperamental pero bondadosa, de grandes conocimientos arcanos, profetisa de la Dama del Lago; monta en un hermoso Unicornio, viste una enjoyada capa bordada con flores de lis y alza en su mano un cáliz de pociones que recuerda poderosamente al Grial que buscan tanto los caballeros bretonianos como buscaban los caballeros cruzados.

Pero nada más lejos de la realidad: Morgan Le Fay, personaje fantástico perteneciente a las crónicas artúricas, fue un modelo de maldad y perversión. Hermana del rey Arturo por parte de madre, fue enclaustrada de niña en un monasterio donde aprendió las artes nigrománticas; no tardó en ambicionar el trono de Inglaterra y no dudó en engañar a su esposo, entregándose voluptuosamente a un noble al que forzó a enfrentarse a Arturo en combate, robando para ello la mágica Excalibur. Después de fallar en su intento, tejió con sus propias manos una capa enjoyada, que encantó para acabar con la vida de quien la vistiese, y la entregó como presente a Arturo, en acto de reconciliación. La intervención de la maga Nyneve salvó la vida del rey, pero esto no impidió que siguiera conjurando para matarlo, cosa que consiguió, después de muchos intentos, en el ocaso de Camelot y la Tabla Redonda**.

En un mundo dominado por una fe ciega en Dios, Morgana encarnó los siete pecados capitales en una mujer: Envidió el coraje de Arturo y sus caballeros, se encendió en ira mortal contra él, lo que la llevó a atentar contra su vida en más de una ocasión y, sobre todo, se dejó arrastrar por la lujuria, entregándose a tantos hombres como pudo para hacerlos caer bajo su embrujo y, así, poder lanzarlos contra Arturo. Es por ello incomprensible que pudiera montar un unicornio como se nos asegura en el perfil del personaje, puesto que estos fantásticos animales solo pueden ser montados, tocados y domados por muchachas de doncellez intachable, es decir, vírgenes y puras como el agua de manantial; en pocas palabras, de las muchas mujeres que podrían haberse acercado a un unicornio, probablemente Morgana habría sido la única corneada y coceada a partes iguales.

Es comprensible que, para el aficionado no versado en temas artúricos, Morgana suena como más hechicera que cualquiera de las otras magas de las crónicas, más puras, pero menos conocidas; Así, por ejemplo, la propia Nyneve del Lago (no confundir con la Dama del Lago), que en su juventud enamoró a Merlín y acabó encerrándolo bajo una montaña, aprendió magia del legendario druida y, durante su madurez, ayudó a muchos caballeros, impartió justicia e incluso salvó la vida de Arturo en una ocasión; nadie refiere contacto carnal de esta maga, por lo que resulta mucho más apropiada para el personaje de Hada de Bretonia que la pérfida Morgiana (así que este es un buen momento para desterrar ese nombre de nuestras hojas de ejército).

LA DAMA DEL LAGO, ESCALIBUR y EL SANTO GRIAL

Según el trasfondo bretoniano en Warhammer, La Dama del Lago custodia el Santo Grial y entrega éste a los Caballeros Andantes verdaderamente valerosos para que beban de él; en la auténtica leyenda artúrica, la Dama del lago y el Santo grial son dos elementos completamente distintos y diferenciados, sin ninguna relación entre sí, como veremos a continuación.

Al comienzo de las aventuras de Arturo como Rey de Inglaterra, Merlín lo conduce a la enigmática Dama del Lago, que, a su vez, lo lleva a una laguna de aguas cristalinas donde encuentra la mítica Excalibur, tomándola de un brazo enjoyado de mujer que surge de las profundidades del lago. A pesar de que suponemos que la Dama del Lago es una hechicera de grandes poderes o incluso un espíritu del bien, esta encuentra la muerte a manos de un caballeros vengativo, sin que se encuentre un motivo en los textos para ello**. Tras la muerte de la Dama, no vuelve a tomar parte del ciclo de Arturo salvo modernas excepciones y la influencia del cine, que nos han hecho creer que la importancia de la Dama del Lago fue mucho mayor en la historia de Camelot. Por cierto, según las crónicas más antiguas que hablan de Arturo, la espada en la piedra que éste toma para convertirse en rey por derecho no corresponde a Excalibur como mucha gente cree, aunque en este punto las opiniones varían mucho y difícilmente puede formarse una opinión auténtica pues, no lo olviemos, hablamos de leyenda y mito.

Por otro lado, el Santo Grial es una reliquia cristiana, correspondiente al cáliz con el que Criston bendijo la Última Cena junto a sus discípulos y que contuvo el agua -la sangre-, y, como se refiere en la Misa, este es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna que será derramada por vosotros y todos los hombres, lo que muchos consideraron una declaración de inmortalidad y de tránsito de la impureza a la pureza. El Santo Cáliz se encuentra actualmente en la Catedral de Valencia; aunque muchos incrédulos siguen afirmando que la reliquia (comparable en lo religioso a la Sábana Santa de Turín), es parte del tesoro de los Cátaros, son muchos los que creen de corazón que el Grial que se encuentra en la Catedral de Valencia es aquel que utilizó Cristo durante la última cena (en definitiva, el Santo Grial que buscaban los caballeros de la Edad Media, que corresponde con el Santo Grial custodiado por la Dama del Lago en nuestro juego).

REPANSE DE LYONESSE (Juana de Arco)

No el difícil comparar la historia de la Doncella de Orlèans con la aguerrida Repanse; la diferencia estriba, por supuesto, en que la revelación religiosa de aquella se convierte en fervor por la Dama del Lago y el Santo Grial en el caso de la joven bretoniana, y que en el primer caso los enemigos del Reino son los ingleses y en la ficción son los Orcos (apuntemos que los ingleses también pueden considerarse bretones a efectos geográficos en Warhammer, por lo que de haber seguido la historia al pie de la letra se hubiera producido una paradoja).

Lo que se oculta al joven aficionado al hobbye es que donde termina la leyenda de Repanse comienza el calvario de Juana: Tras la victoria de la joven bretoniana se pone punto y final a su historia, mientras que la Doncella de Orlèans fue víctima de las conjuras palaciegas y acabó siendo juzgada y condenada a la hoguera por blasfemia (al asegurar que era paladín de una misión divina), a pesar de haber contado hasta entonces con la bendición del Delfín de Francia, el rey Carlos VI, así como el apoyo incondicional del pueblo. Solo a principios del siglo XX, la Iglesia rectificó su error y acabó santificando a la heroína, santa ya para el pueblo francés.

A pesar de que Repanse pertenece a una edición pasada del juego (la 5ª), no debemos olvidarnos de su figura en plomo, de hermosa factura, y animarnos a buscar un personaje alternativo "legal", pues resulta más que apropiado para enfrentar al ejército bretón con una legión del Imperio encabezada por Cazadores de Brujas o Sacerdotes Guerreros, de iconografía próxima a la Inquisición, que puede enmarcar una batalla histórica muy similar a las que la Doncella de Orlèans mantuvo durante el apogeo de la Edad Media en Francia.

 

LOUEN LEONCOEUR (Ricardo Corazón de León)

No montaba un Hipogrifo, ni fue Rey de un reino verdaderamente unido y ni mucho menos tuvo la brillantez de la Armadura mágica que su homólogo ficticio portaba, pero Ricardo Corazón de León fue un monarca valeroso y arrojado, que encabezó una de las primeras Cruzadas hacia Tierra Santa y que, según crónicas y leyendas, fue traicionado por su hermano Juan Sin Tierra y encarcelado hasta que una revuelta campesina entre los sajones (sojuzgados en aquella época por los normandos, en el albor de Inglaterra), legendariamente encabezada por Robin Hood y sus bandidos de Sherwood, permitió al Rey regresar para reclamar su trono.

La traducción de Leoncoeur no ofrece lugar a dudas para reconocer al Rey Ricardo en el personaje montado en la terrorífica bestia; a pesar de ello, hemos de recordar que los bretonianos no domesticaban a los monstruos, sino que acostumbraban a matarlos como parte de sus gestas. Es difícil imaginar a un gran señor de Bretonia montado en una bestia alada que causa Terror, pero mejor no levantar mucho la voz, que, como está el patio, puede que alguien relacionado con Games Workshop nos escuche y tengamos que conformarnos con caballitos de madera para que nuestros Comandantes lideren a sus aguerridos Caballeros hacia la batalla...

Cuenta la leyenda que  Uther, Rey de lo que se conoce ahora como Gran Bretaña, decidió un día firmar la paz con uno de sus más fieros enemigos: el duque de Cornwall.  Para ello invitó al duque y a su señora esposa a su castillo. Cuando Uther conoció a la duquesa Ingraine quedó totalmente enamorado de ella.

 Al darse cuenta de esta situación, la duquesa le pide a su marido retirarse inmediatamente del castillo y regresar a casa.    El duque de Cornwall se retiró del castillo y reinició la guerra.  El amor de Uther por la duquesa era tan grande que se enfermó y buscó la ayuda de Merlin, el mago de la corte.  

Éste le dijo que lo único que tenía era "Mal de Amores" y que podía ayudarlo con una condición: el hijo que tuviera con Ingraine se lo entregaría a él (a Merlin), para educarlo y prepararlo para cumplir su destino, que no era otro que ser el más grande Monarca de Inglaterra.

    Esta conversación animó a Uther para ir con sus tropas , en busca de su amor. El duque se enteró de sus intenciones y fue a su encuentro. En la lucha Cornwall muere y los mensajeros de Uther convencen a Ingraine para que se convierta en su esposa. Al final, ella accedió y pronto se casaron.

    Cuando nació el heredero, fue Merlin a ver a Uther y éste se lo entregó como había prometido.   La criatura fue entregada a Sir Héctor, un noble de la corte, quien no tenía conocimiento de la sangre real del niño. El infante fue bautizado con el nombre de Arturo. 

   Cuando Arturo contaba con dos años su padre, Uther, murió. El reinó entró entonces en una etapa de anarquía casi incontrolable que duró por años. Un buen día Merlin reunido con el arzobispo de Canterbury le dijo a los nobles de la corte que  sería Cristo a través de un milagro quien señalaría el sucesor legítimo de Uther. El milagro no se hizo esperar, y en el cementerio próximo a la iglesia apareció un espada encajada en una piedra. En la hoja de la espada estaba inscrito: "quien pueda desencajarme de esta piedra será Rey de toda Bretaña por derecho de nacimiento". Ante este milagro todos los nobles  intentaron sacar la espada, sin ningún resultado. 

 Fue así como se decidió que,  despues del torneo tradicional de cada año, los caballeros asistentes podrían probar suerte con la espada milagrosa.

En uno de esos torneos (años después de la muerte de Uther), participaba Sir Héctor y Sir Kay, su hijo.Arturo no participaba porque era todavía un muchacho de 15 años,  Cuando se dió comienzo a la competencia, Sir Kay se dió cuenta que no tenía su espada, entonces le pidió a su hermanastro que se la fuera a buscar a su casa.

     Arturo fue corriendo a buscarla pero no pudo entrar a su casa, pues estaba cerrada, entonces se recordó de la espada que estaba en el cementerio y fue en su busca. Tomó la espada por su empuñadura y la sacó con total facilidad. Al entregarsela a Sir Kay , éste se dio cuenta al instante que era la espada del cementerio, así que se la enseñó a su padre. Sir Héctor quedó lleno de estupefacción y se llevó a sus hijos hasta el cementerio. Allí le dijo a Arturo que volviera a meter la espada en su sitio, Arturo lo hizo. Luego, le instó a que la sacara nuevamente. Al ver a su hijo adoptivo sacar la espada tan fácilmente se postró de rodillas al igual que Sir Kay. Arturo se asombró de esto y Sir Héctor, con voz emocionada, le explicó que desde ese momento sería el Rey de toda Bretaña. 

   Fueron entonces donde el arzobispo  y le contaron la gran hazaña. El arzobispo reunió a todos los caballeros alrededor de la espada y dejó probar su suerte a cada uno. Dejó para el final a Arturo y éste volvió a sacar fácilmente la espada de la piedra, esta vez delante de un gran número de personas.

    Fue así proclamado de manera oficial como Rey de toda Bretaña y la espada se colocó solemnemente en altar mayor de la catedral de Canterbury.

 Poco después de su nombramiento, Arturo salió un día a pasear por un bosque cercano al palacio. En un camino solitario vio a unos maleantes que estaban acosando a un pobre anciano, cuando éstos vieron a Arturo acercarse salieron corriendo. El rey no se había dado cuenta que ese viejo indefenso no era otro que el mago de la corte, el gran Merlín. Éste, lejos de agradecerle su llegada, le dijo a Arturo que lo estaba esperando y que le iba salvar la vida. El joven monarca no lo entendió y siguió caminando junto con el mago. Unos minutos después se encontraron con un caballero en la mitad del camino, quien con aire arrogante les dijo: 

"nadie pasa por aqui sin antes pelear conmigo".Arturo aceptó el reto y, aunque luchó con fiereza, el caballero era mucho más diestro. Tanto fue así que casi pierde la vida si no es por la ayuda de Merlin quien, gracias a sus poderes mágicos, adormeció al caballero. Después de esto Merlin le explicó que el nombre de ese arrogante caballero era Pellinore y sería el padre de Percival y Lamorak de Gales. Percival sería uno de los que buscarían el Santo Grial.

 Arturo no le dió mucha importancia a todo lo que dijo el mago, estaba mas preocupado por su espada, que se había perdido en la pelea. Merlin le aseguró que había una mejor para él. Entonces se fueron a un lago cercano donde, de una manera misteriosa, estaba un brazo erguido que empuñaba una espada. "Ahí está tu espada", dijo Merlin. Arturo no sabía como llegar a la espada y entonces vio a lo lejos una balza con una joven vestida de blanco. "ella es la dama del lago, debes convencerla para que te dé la espada". 

    La dama se acercó y el Rey le pidó la espada, ella le dijo que se la daría si le concedía un deseo. Arturo aceptó y la dama le dijo:" Toma mi barca y navega hasta donde está el brazo, él te dará la espada. En cuanto a mi deseo, te lo pediré después". Cuando Arturo tomó por fin la espada notó que en la hoja podía leer una inscripción que decía: "Excalibur" , más abajo decía: "Tómame". Y del otro lado de la hoja decía: "Arrójame lejos". Esta espada sería la protagonista de innumerables batallas victoriosas y de grandes hechos eroicos. 

   El Rey Arturo comenzó sus primeros años de gobierno pacificando al país, y creando un mejor estado de vida. Pronto fue respetado por sus súbditos y temido por sus enemigos. Cuando ya tenía edad para casarse le comentó a Merlin que en una visita que había hecho al reino de Cameliard había visto a la hija del rey y se había quedado prendado de ella. Acto seguido le pidió al mago que reuniera una comisión de representantes del reino británico para ir donde el rey Legradance para pedir la mano de Guenevere, su hija. El rey de Cameliard quedó encantado con la propuesta y además de conceder la mano de la princesa le mandó como regalo una gran mesa redonda que le había regalado Uther. En esta mesa cabían hasta ciento cincuenta caballeros sentados.

  Cuando Arturo escuchó las noticias que le traía Merlin, se alegró mucho y mandó a Sir Lancelot (su mejor caballero) a recibir a Guenevere y llevarla a Palacio. Cuando Sir Lancelot vió por primera vez a la futura reina se enamoró perdidamente y ella a su vez le sucedió lo mismo. Pero estaban conscientes de la situación en que estaban y prefirieron no hacer nada al respecto (por el momento).

      La mesa se colocó en un gran salón del palacio. Arturo decidió que en ella se sentarían sus mejores caballeros y que para poder sentarse en ella tendrían que hacer un juramento especial de fidelidad al reino de Camelot, a la iglesia y a las más nobles costumbres. Ningún caballero que fuera miembro de esta Orden podría hacer actos ilegales, deshonestos y mucho menos criminales.

 Cuando se reunieron por primera vez ante la mesa y se disponían a sentarse un gran relámpago seguido por un fuerte trueno los sorprendió a todos. Merlin, que estaba en el salón de la mesa redonda, dijo en tono muy solemne: "Caballeros es el momento para que cada uno le rinda homenaje al rey". Uno a uno fue pasando al frente de Arturo haciéndole una reverencia como acto de sumisión, fidelidad y respeto. A medida que iban pasando, el nombre de cada caballero aparecía grabado en oro en una de las sillas. Una vez sentado en sus respectivos puestos, se dieron cuenta que sobraban tres. Pronto Merlin les explicó:   

   "Dos de estos tres puestos serán para los dos mejores caballeros de cada año, y la otra silla será sólo para el hombre más digno del mundo. Si alguien no reúne méritos para sentarse en esta silla y osa sentarse, morirá en el acto". Fue así, que en lo sucesivo varios caballeros se turnaron el derecho  de sentarse en los dos puestos de honor, pero ninguno se atrevía a sentarse en el puesto prohibido. Ni siquiera Lancelot, que era el considerado más valiente y digno de todos los caballeros, osaba con pensar siquiera en la posibilidad de sentarse ahí.

    Años después se presentó al palacio un gran sabio. Arturo lo hizo pasar. El anciano al ver el puesto vacante llamado: "el puesto peligroso", dijo: "El espíritu de Merlín me visitó y me dijo que en ese asiento se habrá de sentar el caballero más digno y más puro del reino, aquel que conseguirá traer el Santo Grial. Este caballero aún no ha nacido". Todos los que estaban reunidos se sorprendieron por la revelación y Arturo se sorprendió más por cuanto ni siquiera sabía de la muerte del mago.

  El Santo Grial era el cáliz donde José de Arimatea había depositado la sangre de Jesucristo. Se suponía que tenía propiedades mágicas y que el ser que lograra verlo podía ser testigo de una experiencia trascendental, espiritualmente hablando. Sucedió que un buen día (veinte años de haberse formado la Orden de la mesa redonda) se presentó al palacio Elaine, hija del Caballero Pelle, con el hijo que le había dado a Lancelot.   

   Al presentarse el niño en el salón, la silla prohibida fue objeto de un milagro: en el espaldar apareció grabado en letras de oro "Este asiento ha de ser Ocupado". Sir Lancelot vio este mensaje y supo que Galahad, su hijo, era el mejor prospecto para sentarse en esa silla. Tiempo después, Galahad le pidió a su padre el permiso para formar parte de la Orden, Lancelot se lo concedió. Cuando Sir Galahad cumplió los 15 años entró al salón de la gran mesa acompañado de un anciano. El anciano le apuntó el asiento prohibido y todos los caballeros observaron como se formó magicamente el nombre de Galahad en el espaldar de la silla. Sir Galahad tomó asiento en la silla prohibida y todos quedaron maravillados y le rindieron honores al digno caballero. Ese mismo día, más temprano, había aparecido en un lago una piedra con una espada clavada en ella. El rey Arturo instó a Lancelot y a Gawain para que intentaran sacar la espada, pero fue Sir Galahad quien la pudo sacar sin la menor dificultad. Esta espada había pertenecido a un gran caballero llamado Balin. 

Ese día comenzaban los torneos tradicionales, en los cuales Galahad demostró sus grandes habilidades guerreras y su valentía. Cuando acabaron esos días de torneo, todos los caballeros se reencontraron en la mesa redonda. Comenzaron a discutir de las cosas cotidianas del reino y cuando ya estaba avanzada la conversación fueron interrumpidos por un fuerte trueno en el medio del salón y seguidamente un gran rayo atravesó el centro de la mesa. Todos se quedaron estupefactos al ver en frente de ellos bajar a traves del rayo el Santo Grial. Éste iba cubierto de una fina tela de oro.

    Una vez terminada la aparición, Sir Gawaine se levantó y con una voz sumamente emocionada dijo: "Nos ha sido negada la visión del Santo Grial y yo anuncio que mañana saldré en su búsqueda y no regresaré a Camelot hasta que lo haya visto". Este anunio contagió a todos. Uno a uno se fueron levantando y haciendo el mismo juramento.

    El rey Arturo estaba consternado . Con lágrimas en los ojos le dijo a su querido sobrino que con su decisión había destinado a la Orden a su pronta disolución. Todos los caballeros se dispersarían por el mundo, y muy pocos regeresarían con vida. La misma reina y Lancelot estaban tristes y sabían que la Orden de los Caballeros de la Mesa Redonda empezaba a disolverse para siempre. 

   Muchas fueron las aventuras de todos los caballeros que fueron en busca del Santo Grial, pero fueron tres los caballeros  que más se destacaron por sus logros. Éstos eran:  Sir Galahad, Sir Percival y Sir Bors. Ellos se encontraron casualmente en un cruce de caminos en un bosque cercano al castillo del rey Pelles, Guardián de las santas reliquias. Fueron allí para cenar y pasar la noche. Durante la cena ocurrió una aparición del Grial con unos ángeles alrededor de él y un anciano con un letrero en la frente que decía José. Este anciano dió la comunión a los presentes, luego se dirigió a Sir Galahad y le dijo: "Ya has visto lo que tanto anhelabas, pero cuando vayas a la ciudad de Sarras lo verás mucho mejor. Irán los tres hacia esa ciudad llevando consigo el Grial y esta lanza que contiene la sangre de Jesucristo. Sólo unos de Uds. regresará a Camelot".

 Se fueron los tres juntos y tomaron una barca que los estaba esperando. Cuando llegaron a Sarras, el rey de esa ciudad se sintió temeroso por la visita de estos nobles caballeros y pensó que podrían buscar problemas. Resolvió detenerlos y mandarlos a una oscura mazmorra. Los tres caballeros pasaron un año encerrados. Durante este tiempo el Santo Grial los dotó de alimentos y bebidas. Cuando el rey de Sarras murió, el pueblo liberó a los caballeros y nombraron a Galahad como nuevo soberano. Sir Galahad gobernó por un año, durante el cual mandó hacer un gran altar donde colocar al Grial y a la lanza. Después de este lapso de tiempo ocurrió un aparición frente a este altar. 

Delante del Santo Grial estaba un obispo anciano arrodillado rezando . Todos los presentes: nobles, sacerdotes y los caballeros, se hincaron y el obispo celebró misa con ellos. Luego se dirigió a Sir Galahad y dijo: "Ven, acércate y verás lo que tanto anhelaste". Sir Galahad se acercó, titubeó unos segundos y se volteó hacia sus amigos. 

 Con un gesto se despidió de ellos. En su rostro se veía reflejada la satisfacción de lograr el más grande sueño que se pueda tener.Después se arrodilló junto al obispo y cayó muerto al suelo. Su alma subió con un grupo de querubines y las reliquias desaparecieron para siempre.

        Sir Percival y Sir Bors enterraron a Sir Galahad. Percival se dedicó desde entonces a una vida ermitaña y moriría después de un año. Fue Sir Bors quien regresó a Camelot y le contó al rey Arturo y a la reina cuanto había acontecido. El rey comprendió que al haberse acabado la búsqueda del Grial, ya no le quedaba mucho tiempo de vida a su reino. 

   El gobierno del rey Arturo entró pronto en franca decadencia. Ya la Orden no era tan gloriosa como antes. Las intrigas dentro de la corte comenzaban a desestabilizar la paz del reino. Una de estas intrigas ocasionó un hecho triste y que luego desencadenaría la guerra civil.

    Sir Mordrer y Agravine tramaron una trampa a Sir Lancelot y la reina. Estos caballeros tenían desde hacía un buen tiempo deseos de adueñarse del poder y destronar o provocar la caida de Arturo. Encerraron pues a Lancelot y a la reina en un cuarto y luego exigieron a grandes voces y acompañados de un cuerpo de caballeros que salieran. Todo esto con la intención de demostrarle al rey de las relaciones adúlteras de la reina con su más querido caballero. Sir Lancelot abrió la puerta y dejó entrar a uno de los caballeros y la cerró rápidamente. Mató al caballero y luego volvió hacer lo mismo repetidas veces hasta que mató a trece caballeros. Entre ellos estaba Agravine. Entonces Mordred le informó a Arturo que había que apresar a Lancelot por traicionar al reino, pues estaba claro sus intenciones de destronarlo y quedarse con la reina. El destino de la reina seria la hoguera, pues era una pecadora. Los caballeros tomaron diferentes partidos. Algunos defendieron a Lancelot, otros seguían al lado de Arturo. El rey estaba confundido, no podía frenar la cruenta lucha. No quería creer lo de la traición de Guenevere, pero la matanza que había realizado Lancelot no le parecía justa. Sir Lancelot quería acabar con la lucha, pero tenía que detener a la gente de Mordred que intentaba quemar en la hoguera a Guenevere. Salvó a la reina, pero en la lucha tuvo que enfrentar a Sir Gareth y a Sir Gaheris, hermanos de Gawain, y les dió muerte. 

 En uno de los momentos de gran combate el rey cayó al suelo y Sir Bors que apoyaba a Sir Lancelot le dijo a éste: "Señor, si quiere lo mato y acabamos con esta lucha". Sir Lancelot le dijo inmediatamente que no y ayudó al rey a subirse al caballo. Este episodio le dolió mucho, tanto a él como al rey.  Lancelot le confió a Arturo la suerte de la reina, éste le prometió que sería respetada su vida.

 Al final decidió irse al exilio hacia Francia. Sir Gawain juró perseguir al asesino de sus hermanos hasta matarlo. Se hizo acompañar del mismísimo Arturo para lograr su venganza,  pero no podría satisfacer sus deseos, pues Lancelot lo derrotó en un fuerte duelo donde casi pierde la vida. Mientras todo esto sucedía, Mordred había informado oficialmente a todo el reino de la muerte del rey Arturo y se autoproclamó como su sucesor. 

   El rey Arturo partió entonces junto con Gawain y un gran ejército para recuperar el poder. En la primera batalla contra las fuerzas de Mordred, Sir Gawain cayó mortalmente herido. Sus últimas palabras fueron de arrepentimiento por no haberse dado cuenta a tiempo de la alta traición de Mordred y se confesó culpable de haber alejado al rey Arturo de Camelot para saciar su venganza. Escribió una carta corta a Lancelot donde le rogaba que regresara a Inglaterra y ayudara al rey a derrotar a los traidores. Luego de esto, murió.

    La noche anterior a la última batalla contra Mordred, Arturo tuvo un sueño donde Gawain le decía que debía esperar a Lancelot para enfrentar a las fuerzas del traidor. Si no hacía esto, moriría junto a Mordred. El rey decidió entonces llegar a un acuerdo de paz con Mordred, para darle tiempo a que llegara Sir Lancelot. Mordred aceptó y se citaron un día para hacer oficial la firma del tratado de paz. En esta cita se hicieron acompañar los dos líderes de todo su ejército. El clima era tenso y un mal movimiento podía desencadenar la lucha. Fue la providencia la que ocasionó la desgracia: una serpiente mordió la pata de un caballo y el jinete sacó su espada para matarla. Esto fue entendido por el ejército contrario como una señal de guerra y se lanzaron todos ferozmente  a la batalla. La mortandad fue increíble. Perdieron la vidamás de cien mil soldados. De las tropas de Arturo solo sobrevivió Sir Bevidere. Mordred quedó solo. El rey vio ante sí a su enemigo y dijo: "Ven vida, ven muerte!". Y se lanzó, con Excalibur en la diestra, a matar a Mordred. Éste murió instantáneamente, pero Arturo cayó encima de la espada de su adversario y quedó a su vez muy mal herido.  

   Arturo quedó tirado en el suelo y recordó el mensaje que tenía escrito su espada en un lado: "Arrójame lejos". Entonces llamó con voz débil a Sir Bevidere y le dijo: "lleva mi espada cerca del agua y arrójala lejos. Sir Bevidere tomó la espada pero no quiso deshacerse de ella y la escondió y le contó a Arturo que ya lo había hecho. El rey le preguntó que qué había pasado cuando la lanzó y Bevidere respondió que solo había visto a la espada entrar en el agua. Arturo lo reprendió y le dijo que era un mentiroso y le exigió que cumpliera su petición. Bevidere trató de engañar nuevamente al rey pero éste se enfadó lo suficiente como para convencerlo de que debía hacerlo. Al lanzar la espada al agua salió de su centro un misteriosso brazo desnudo el cual tomó la espada y se hundió con ella. El caballero quedó profundamente sorprendido y asustado por el fenómeno que acababa de ver. Al contárselo a Arturo, éste sintió alivio y dijo: "ahora, llévame a mi cerca del agua".  

 Cuando llegaron a la orilla del lago,  una balsa estaba esperandolos. En la balsa estaban tres reinas vestidas de luto, con sus rostros tapados por un velo negro. Sir Bevidere colocó a su rey en la balsa y con lágrimas enlos ojos se despidió de él. La balsa surcó las aguas  y desapareció de la vista. Nunca se supo el destino del cuerpo de Arturo y mucho menos la identidad de las reinas que lo acompañaban en la balsa.   

Días después,Sir Bevidere se encontró con una capilla, en la cual habían enterrado a un señor que habían traído tres misteriosas damas vestidas de negro. El noble caballero supuso que ese era el cuerpo de Arturo y  decidió construir una capilla cerca y dedicarse a una vida ermitaña. Mientras todo eso había sucedido, Sir Lancelot se encaminaba a apoyar las fuerzas de Arturo. Pronto se encontró con la tumba de Gawain y se enteró de la muerte del rey. Se dirigió entonces hacia la capilla de Sir Bevidere donde se dedicaría hasta el fin de sus días a la vida ermitaña. Cuando murió la reina, poco después que su esposo, se trasladó su cuerpo a la capilla donde se suponía yacía el cadáver del rey Arturo.

    El reino de Arturo había llegado a su fin. La anarquía reinaría un buen tiempo. La corte del rey Arturo y sus caballeros de la mesa redonda se convertirían en leyenda y nunca más volverían a coincidir hombres tan dignos con ideales tan puros en un mismo lugar y en una misma época.

Fuente Consultada: Las Curiosas Leyendas Celtas

LA LIBERTADORA DEL LIBERTADOR DE AMERICA DEL SUR

educador 12/02/2007 @ 00:54

Patriota ecuatoriana (Quito, 1797 Paita, Perú, 1856), compañera del Libertador Simón Bolívar. "Caballeresa del sol" fue el nombre que recibió Manuela Sáenz al recibir la más alta condecoración que el Perú revolucionario concedía a los militantes de la causa patriota, la Orden del Sol. "La Sáenz" era como la llamaban despectivamente los que no la querían (los enemigos de Bolívar, que no eran pocos), y como ella misma se llamaba para demostrar su desprecio por ellos y por las «preocupaciones sociales, inventadas para atormentarse mutuamente», según sus palabras. "La libertadora" fue el epíteto que recibió después de que le salvara la vida a Simón Bolívar la noche del 25 de septiembre de 1828. "Amable loca", "Manuelita la bella", son otros de los calificativos con los que se conoce a Manuela Sáenz, la mujer que acompañó a Bolívar en los últimos ocho años de su vida (1822-1830), que promovió activa y beligerantemente la independencia del territorio suramericano y que sufrió por su efímera homogeneidad política. La fecha exacta de su nacimiento, al igual que la de su muerte, es incierta. En algunos libros se lee 1797-1856, en otros, 1798-1859, otros dicen que iba con el siglo. Su lugar de origen tampoco se sabe con certeza, esto ni a ella misma le importaba, pues declaraba: «Mi país es el continente de América. He nacido bajo la línea del Ecuador». Sin embargo, el dato más aceptado es Quito, 1797 - Paita, 1856. Su padre fue Simón Sáenz y Vergara, un español miembro del Concejo de la ciudad de Quito, capitán de la milicia del rey y recaudador de los diezmos del reino de Quito, casado con Juana María del Campo. Joaquina Aispuru era su madre, quiteña, que legó a Manuela el odio de su familia por haberla deshonrado con un amor ilícito.

En 1822, a los veinticuatro años, Manuela ya era la esposa de un acaudalado comerciante inglés, James Thorne, natural de Aylesbury. Era señora de una gran casa en Lima y de otra en las afueras (Magdalena); había sido condecorada con la Orden del Sol, el 23 de enero de 1822, por haber convencido a su medio hermano, un capitán del regimiento de Numancia del ejército realista, y a los demás oficiales de la unidad, para que se pasaran al campo de los patriotas.

Este año, Manuela Sáenz regresó a Quito, al encuentro del Libertador y de la proclama de la libertad de la ciudad y la incorporación oficial del país a la República de la Gran Colombia. El 16 de junio de 1822, en el baile de gala con el que se celebró la liberación, conoció a Simón Bolívar. Desde este día, se convirtió en su sombra: fue la última mujer con quien Bolívar sostuvo un amor continuo desde la muerte de su esposa, María Teresa del Toro, veinte años antes; fue su confidente, cuidó y salvaguardó sus archivos, protegió su vida, y sus intereses políticos fueron los de ella. Manuela volvía a una ciudad que la había despreciado por haber abandonado el convento de Santa Catalina en 1815, su hogar desde que murió su madre, para irse con un oficial de la Guardia Real, Fausto D'Elhúyar. Este hecho hizo que su condición de hija ilegítima fuera esgrimida con vehemencia por una sociedad intolerante que siempre la llamó "bastarda" y la expulsó de su seno. Ahora volvía a hacerlo, pues Manuela repetía la historia con el Libertador. Desde este día, la vida de Manuela se regiría por la de Bolívar. Antes se había regido por la de su padre, cuando concertó su matrimonio en Panamá, a donde viajó al ser expulsada del convento. James Thome intentó lo propio, pero ni aun los derechos conyugales se lo permitieron.

En 1823 Bolívar fue a Lima para poner fin a la guerra civil que se había desatado, y allí se instaló Manuela, aun cuando en esa ciudad estaba su residencia con Thorne (él estaba en Chile), menospreciando las consecuencias sociales que esta circunstancia pudiera traerle. Sin embargo, esto resultó ser un punto a favor para sus intereses personales y para los intereses políticos de la independencia. Manuela sabía moverse tanto entre la "buena sociedad" de Lima, como entre los comerciantes (ingleses y limeños) y los patriotas, y estar al tanto de lo que pasaba y podía pasar en la ciudad. En octubre de ese año fue incorporada en forma oficial al Estado Mayor de Bolívar, a petición del coronel Daniel O'Leary. Fue encargada de los archivos personales del Libertador y se le otorgó el grado de coronela, por lo que vistió casaca azul, vueltas y cuello rojos. En la batalla de Ayacucho (1824), Manuela siguió a Bolívar a discreción por los Andes. El 1 de diciembre de 1827 salió para Bogotá, ante la solicitud de Bolívar de reanimar «una vida que está expirando». En esta ciudad debió enfrentar un grupo grande de detractores, entre los que se encontraban Francisco de Paula Santander y José María Córdova, enemigos declarados de la Sáenz. «Tendría 29 a 30 años cuando la conocí en toda su belleza. Algo gruesa, ojos negros, mirada indecisa, tez sonrosada sobre fondo blanco, cabellos negros, artísticamente peinados y los más bellos dedos del mundo [...] era alegre, conversaba poco; Fumaba con gracia. Poseía un secreto encanto para hacerse amar», así la describió Jean-Baptiste Boussingault, un profesor de ciencias francés que Santander trajo a Colombia en 1824, y con quien Manuela compartió muchos momentos políticos y sociales.

Durante los primeros meses de vida en Bogotá, Manuela vivió en la Quinta de Bolívar, una casa situada «a la sombra de los cerros de Monserrate», construida por José Antonio Portocarrero a principios de siglo y que, por motivos de las guerras de independencia, pasó a manos de Bolívar en 1820. El 24 de julio de 1828, no obstante encontrarse Bolívar en el Palacio de San Carlos, ejerciendo sus poderes dictatoriales sobre la república (luego de la disolución de la Convención de Ocaña, el 11 de junio, y, consecuentemente, del Congreso), Manuela celebró el cumpleaños de Bolívar en la Quinta. En el transcurso de la fiesta, ella realizó un fusilamiento simbólico de Santander, «ejecutado por traición», según rezaba el letrero colgado del muñeco. Parece que la descarga se escuchó perfectamente en todo Bogotá. Con este acto, la política de reestructuración de la República que adelantaba Bolívar, estuvo a punto de derrumbarse. En la primera semana de agosto de ese mismo año, y a pesar de la orden de Bolívar de que permaneciera alejada del público, Manuela Sáenz puso treinta y dos pesos de plata en manos de don Pedro Lasso de la Vega por la casa marcada con el número 6-18 de la calle 10, para así estar más cerca al Palacio de San Carlos, es decir, de Bolívar. Esta cercanía y la conjugación de sus talentos físicos con sus habilidades políticas le permitieron a Manuela saber de la conspiración para matar al general, conspiración que tomó fuerza por el descontento en casi todos los estratos. Los soldados se quejaban por el atraso en los pagos, las mujeres, de la carestía, la aristocracia, de la pérdida de privilegios, los comerciantes, por el detrimento en sus negocios, y los intelectuales, por la falta de libertad. En la conspiración, se rumoraba, estaba implicado Santander. El primer intento fue en el mes de agosto, en la fiesta de máscaras en el teatro El Coliseo (Colón), del que se salvó gracias a la acción involuntaria de Manuela. El segundo intento fue el 25 de "setiembre", en el Palacio de San Carlos. Esta vez fue la acción premeditada de Manuela la que hizo que saliera ileso, y por ello fue llamada por Bolívar «la libertadora del Libertador».

El 20 de enero de 1830, Bolívar presentó renuncia a la presidencia. El 8 de mayo emprendió el viaje hacia la muerte, ocurrida el 17 de diciembre en Santa Marta. Desde su partida, los ataques contra Manuela tomaron forma y nombre: Vicente Azuero se encargó de incitar a la gente a manifestar su descontento con La Sáenz, mediante carteles, "papeluchas" y actos como la quema de dos muñecos en la fiesta del Corpus Christi, en los que personificaron a Manuela y a Bolívar bajo los nombres de Tiranía y Despotismo. La reacción de Manuela fue obvia: destruyó las figuras y todo el andamiaje que las sostenía. El resentimiento santafereño cedió a las acciones de Azuero; sin embargo, Manuela recibió el apoyo del sector que menos esperaba, las mujeres: «Nosotras, las mujeres de Bogotá, protestamos de esos provocativos libelos contra esta señora que aparecen en los muros de todas las calles [...] La señora Sáenz, a la que nos referimos, no es sin duda una delincuente». El gobierno estuvo a punto de considerar éste y otros llamados de "las mujeres liberales", como ellas mismas se llamaron, pero un folleto, "La Torre de Babel", escrito por Manuela Sáenz, en el que no sólo ponía de manifiesto la ineficacia e ineptitud de los rectores del gobierno, sino que revelaba secretos de gobierno; hizo que se le acusara de actos «provocativos y sediciosos», y se procediera a encarcelarla, por lo menos virtualmente. En los últimos días de 1830, Manuela emprendió el viaje hacia Santa Marta para cuidar la salud de Bolívar, pero sólo llegó hasta Honda. Allí recibió una carta de Louis Peru de Lacroix, un joven veterano de los ejércitos de Napoleón, edecán del general hasta hacía poco, que decía: «Permítame usted, mi respetada señora, llorar con usted la pérdida inmensa que ya habremos hecho, y que habrá sufrido toda la república, y prepárese usted a recibir la última fatal noticia» (18 de diciembre de 1830). Desde este momento, Manuela perdió su objetivo en la vida. Con la muerte de Bolívar, el desprecio por ella se desbordó, por lo que decidió partir hacia Guanacas del Arroyo; sin embargo, la persecución no cedió. El 1 de enero de 1834 Santander firmó el decreto que la desterró definitivamente de Colombia. Fue a Jamaica, y de allí a Guayaquil, a donde llegó en octubre de 1835.

También tuvo que partir de Guayaquil, pues el gobierno de Ecuador no la quería allí. Viajó, entonces, a Paita, un puerto en el desierto peruano sin agua y sin árboles, y formado por una sola calle y un muelle al que sólo llegaban balleneros de Estados Unidos. Allí, en un desvencijado edificio, se leía: «Tobbaco. English spoken. Manuela Sáenz». La pobreza la acompañó durante los últimos años, y finalmente también la invalidez. El 11 de agosto de 1847 se enteró de la muerte de su marido, James Thorne, asesinado el 19 de junio de ese año. En su testamento, Thorne devolvía a Manuela los ocho mil pesos de la dote de los intereses; sin embargo, ese dinero nunca Llegó a sus manos. Así, inválida, acompañada por Simón Rodríguez (el Maestro del Libertador), quien también terminó su vida en Paita (1854), y las cartas del General O'Leary, acabó la vida de Manuela Sáenz, víctima de una extraña epidemia que llegó al puerto en algún ballenero, el 23 de noviembre de 1856.

loas espacios de la coctelera son gratuitos ingresa tu ya te espera un universo de diversion